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Dolar Arbitraje

En nuestro Pais ya comienza la temporada alta para la liquidación de los dolares provenientes de las cocechas de soja, y los operadores y especialistas se esfuerzan por demás para conseguir hacer negocios para sus inversores, en un mercado cada vez más pequeño, limitado y con menos opciones. En este panorama, al menos para los más orientados al trading, el verbo de moda es “arbitrar”.

En economía y finanzas, arbitraje es la práctica de tomar ventaja de una diferencia de precio entre dos o más mercados: realizar una combinación de transacciones complementarias que capitalizan el desequilibrio de precios. La utilidad se logra debido a la diferencia de precios de los mercados. Por medio de arbitraje, los participantes en el mercado pueden lograr una utilidad instantánea libre de riesgo. La persona que ejecuta el arbitraje se conoce como arbitrajista, y es usualmente un banco o una firma de inversión. El término es comúnmente aplicado a las transacciones de instrumentos financieros, como bonos, acciones, derivados financieros, mercancías y monedas.

 

Si los precios de mercado no permiten la ejecución de arbitraje rentable, se dice que los precios constituyen un equilibrio de arbitraje, o un mercado libre de arbitraje. El equilibro de arbitraje es una precondición para un equilibro económico general.

En realidad, arbitrar es vender ciertos activos financieros y comprar otros ya sea buscando rentabilidad o moneda o plazo, por ejemplo.

En este ultimo tiempo, diversos operadores dejaron de lado el interés por el dolar paralelo o blue y se dedicaron a los títulos en dólares de corto plazo. En este caso, sospechan que el ingreso de divisas por la soja descomprimirá el mercado de cambios y hará retroceder la cotización del “blue”; mientras que los títulos, además de pagar amortización en dólares billete, tienen un rendimiento superior al 15%.

También hubo otros más arriesgados que pusieron varias fechas a los bonos con legislación de Nueva York. La operación, riesgosa en el corto plazo, no deja de ser interesante. Para estos financistas, los papeles con legislación extranjera están muy baratos respecto de sus pares bajo ley nacional.

No les interesa, en realidad, el fallo de la Cámara (si es favorable, claro que van a embolsar una muy buena cantidad de dinero) porque apuestan a que la Argentina seguirá pagando igual de cualquier manera y en cualquier país, así que, a lo sumo, los pagos se demorarían hasta tener aceitado el nuevo mecanismo. En esta tarea ya estaría trabajando un importante estudio jurídico y un banco de inversión europeo.

Más aún, la apuesta inmediata es que el agente pagador, el Bank Of New York (BONY), quede fuera de cualquier fallo judicial y pueda seguir abonando los vencimientos de los títulos. De ser así, la ganancia sería incluso de corto plazo, con los próximos vencimientos.

Como dice el viejo refrán:  los que apuestan con dinero ajeno, siempre ganan.

 

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